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Silvia Flores · Alder Koten
Perspectivas

Diez estrategias para comunicarse y lograr una mejor comprensión

Hace cuarenta años, el padre del campo de la escucha, el Dr. Ralph Nichols de la Universidad de Minnesota, planteó que las personas pasamos 40 por ciento de nuestro día…

Dos figuras cuyas burbujas de diálogo y pensamiento se sobreponen en un espacio compartido naranja.

Hace cuarenta años, el padre del campo de la escucha, el Dr. Ralph Nichols de la Universidad de Minnesota, planteó que las personas pasamos 40 por ciento de nuestro día escuchando a otros, pero apenas retenemos 25 por ciento de lo que escuchamos.

Diez estrategias para comunicarse y lograr una mejor comprensión

Steven Covey dijo alguna vez: “La mayoría de las personas no escucha con la intención de comprender; escucha con la intención de responder”.

Hace cuarenta años, el padre del campo de la escucha, el Dr. Ralph Nichols de la Universidad de Minnesota, planteó que las personas pasamos 40 por ciento de nuestro día escuchando a otros, pero apenas retenemos 25 por ciento de lo que escuchamos. Este es un dato importante, porque la mayoría de las instituciones educativas y de capacitación se enfocan en la lectura y el habla, no en la escucha.

La escucha sigue siendo, hasta hoy, un campo poco desarrollado.

En 1989, Steven Covey escribió en su libro best seller Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva que esto era importante porque determinaría el rumbo de la comunicación, algo clave para lograr un resultado positivo. Más aún, “comunicarse de forma efectiva” se refiere a la capacidad de comprender con empatía.

Sin embargo, la mayoría de las personas tiende a escuchar para responder, en lugar de escuchar para comprender. Cuando esto ocurre, uno no logra captar lo que la otra persona realmente quiere decir. Por el contrario, solo se escuchan de forma selectiva ciertas partes de la conversación, lo cual suele generar malentendidos. Covey llamó a esto “escucha autobiográfica”.

Los cuatro tipos de respuesta que proyecta la “escucha autobiográfica” son evaluar, sondear, aconsejar e interpretar.

Cuando responde de forma valorativa con un “sí o no” o un “me gusta o no me gusta”, está “evaluando” a la otra persona. Cuando hace preguntas más profundas basadas en su propia perspectiva, está “sondeando”. Cuando da consejos sin que se los pidan, está “aconsejando”. Cuando analiza las intenciones y el comportamiento de la otra persona, está “interpretando”. Entrénese para dejar de hacer estas cuatro cosas.

En su lugar, desarrolle sus habilidades de comunicación efectiva y empática con estas diez estrategias. La escucha “empática” implica escuchar con la mente y con el corazón, es decir, reconocer las emociones presentes en la comunicación y sentir de verdad lo que la otra persona siente.

Abra los oídos y los ojos.

Este tipo de escucha requiere que “escuche” con oídos y ojos a la vez, de modo que perciba tanto las señales de voz como las físicas. Los expertos en comunicación coinciden en que solo 10 por ciento de nuestra comunicación está representado por las palabras, 30 por ciento por la voz y 60 por ciento por el lenguaje corporal.

Elimine las distracciones.

Cuando realmente escucha, no necesita tomar notas. Un escucha empático registra el mensaje con la mente y el corazón. Solo cuando se enfoca 100 por ciento en la conversación y en el mensaje que se transmite puede comprender por completo. Tomar notas puede ser una distracción, porque estará preocupado por trasladar lo que escucha a la libreta.

No juzgue.

Mantenga la mente, el corazón y el lenguaje corporal abiertos. Muéstrele a la otra persona que usted es imparcial y receptivo. Esto es clave para que la otra persona sea honesta y se sienta segura de abrirse a su vez.

No analice.

Aunque necesita poder “escuchar” el lenguaje corporal de la persona, no lo analice. Acepte el lenguaje corporal “tal cual”, de modo que su mente no esté ocupada “interpretando” lo que significa. Su mente debe enfocarse en lo que la persona piensa y siente.

No sondee.

No haga preguntas basadas en sus propias experiencias. Deje que la conversación fluya sin esfuerzo desde la otra persona. Así, él o ella se sentirá bienvenido y aceptado, sin sentirse “interrogado”.

No dé consejos.

Puede dar un consejo cuando se lo pidan. Sin embargo, antes de que eso ocurra, enfóquese en el mensaje que se transmite y escuche el tono de voz y el lenguaje corporal para comprender mejor las emociones involucradas.

No interrumpa.

Cuando escucha a la otra persona hasta que termina, se da la oportunidad de comprender realmente lo que se dice y de responder con inteligencia y empatía. También ofrece un entorno seguro para que la otra persona exprese sus pensamientos y emociones.

No se apresure a sacar conclusiones.

Manténgase abierto y anime a la otra persona a hablar con libertad, sin sentirse juzgada, sondeada, analizada o aconsejada. Sacar conclusiones apresuradas también puede desviar el rumbo de la conversación.

Absorba el panorama general, no los detalles.

Escuche el panorama general de la comunicación, no los detalles. Por supuesto, puede preguntar por los detalles más tarde, cuando la otra persona haya terminado de hablar. La clave es comprender el mensaje con la mente y con el corazón.

Parafrasee lo que cree haber entendido.

Después de que la otra persona termine de hablar, tómese unos segundos de silencio para ordenar sus ideas. Demuestre que le importa el mensaje parafraseando el panorama general. Esto confirma que realmente comprendió el mensaje y las emociones que lo rodean.

En conclusión, escuchar con empatía es clave para lograr una comprensión mejor y más profunda. Al escuchar con la mente y el corazón, el mensaje se registra tanto intelectual como emocionalmente, lo que crea una imagen integral del mensaje. Todos necesitamos entrenarnos en la escucha empática para poder digerir la información de manera óptima y efectiva. Después de todo, un buen líder es, ante todo, un gran escucha.

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